miércoles, 30 de marzo de 2011

Huffington Post

Una mente brillante

Arianna Huffington cansada de ser una periodista tradicional, se lanzó a la conquista de los usuarios en la web ¡y lo logró!

Hil Hernández

El futuro del periodismo ya llegó con  The Huffington Post una millonaria idea de una  joven mente norteamericana, un sueño hecho realidad y vendido en US$ 315 millones a AOL, uno de los principales proveedores en Internet.
Se trata de un blog o más que eso, el blog de blogs. Sí porque en la edición radica su éxito, al seleccionar el material subido y producido por otros usuarios en la web, los periodistas de este exitoso negocio trabajan sin necesariamente salir a la calle.
El gran valor del periodismo del futuro, tomando en cuenta la invasión de noticias a que tenemos acceso diario, es precisamente darle un sentido a esa información, un valor agregado. Esto se hace conociendo al consumidor  y mejor aún haciéndolo participar con comentarios como  “me gusta”, “lo odio”, “es divertido”, así se toma el pulso de la audiencia que verá su investigación, comentario o noticia en el por ahora más importante portal de ANÁLISIS de noticias.
Con un promedio de 25 millones de usuarios al mes, The Huffington Post es sólo en inicio de la mutación en la entrega informativa.

Un Periodismo mutante

Internet se está transformando en la principal fuente informativa de los consumidores amenazando a la prensa tradicional, al papel. Urge encontrar una fórmula rentable para captar al usuario en este nuevo escenario en donde el periodista no desaparece, muta hacia el futuro de la información.
Hil Hernández
La búsqueda de un nuevo modelo de negocios tiene de cabeza a los directores de los principales diarios del mundo. Considerando que el uso de internet va en aumento, según el Informe sobre el Estado de los Medios realizado por el Proyecto para la Excelencia en Periodismo del Centro Pew de Investigación, los consumidores optan por informarse en la web siendo ésta más que una tendencia, un hábito, una necesidad.
Que desaparezca el papel no parece descabellado cuando vemos que las nuevas generaciones y algunas de las existentes, han hecho de internet su principal fuente de información. Y como no si las alternativas  e inmediatez con que la red funciona son altamente atrayentes para un nuevo consumidor, que ve satisfecha su curiosidad gratuitamente.
Aquí se centra el debate ¿debemos pagar por acceder a la información? Ya el New York Time abrió las puertas al debate al cobrar por leer su diario en internet. Para algunos se justifica por los costos tras la entrega informativa, y el prestigio con que cuenta dicho diario que bien vale la pena, pagar por leer.
Si entendemos que la publicidad cumple un rol vital para el ejercicio del periodismo, podemos dejar en sus manos el pago a los profesionales y entregar un servicio gratuito a esta mayoría de usuarios y consumidores, para hacer de ellos un número importante, que de permanencia a la información on line.
Este modelo de negocios debe primero identificar quiénes son sus consumidores y qué quieren. Hoy la audiencia es opinante y directa, necesita canales para expresarse con libertad e inmediatamente. La tecnología ha abierto las puertas a ser más informado y a su vez a tener la posibilidad de generar contenidos.
En este dominó el periodista debe transformarse, debe conocer las herramientas de un nuevo presente en donde las alternativas son gratis, solo basta con adquirirlas. Morirá el periodismo conocido para dar paso a uno más inquieto que acepte los contenidos que los mismos consumidores de información decidan compartir, pero utilizando un filtro y una agudeza que el ejercicio profesional entrega.
Una independencia informativa puesta en tela de juicio inmediatamente, como un termómetro, en donde la creatividad y la pluma del profesional es puesta a prueba al segundo. Visto de esta manera transformarse en un líder de opinión hoy está más cerca que nunca, sin depender de una línea editorial y con las mismas o más posibilidades de captar a un número importante de seguidores.
Internet dejó de ser una fuente secundaria para transformarse en el primer click por la mañana. El papel no desaparecerá aún, sí en el futuro, en donde se vea con romanticismo el ritual de darle una hojeada a la información.