El absurdo americano de David Foster Wallace.
Este escritor norteamericano dejó un gran legado. A dos años de su muerte se reconoce en su pluma su capacidad descriptiva de la sociedad americana, lo absurdo de sus cuentos tan histéricamente escritos y su visión poco simple de la realidad.
Hil Hernández
Me costó encontrarte Wallace. Me recomendaron “La niña del pelo raro”, busqué en todas la librerías de usados y nuevos y no encontraba esta recopilación de diez cuentos de este autor norteamericano. Y es que desde su suicidio el año 2008, surgió nuevamente el interés del público chileno por leerlo, aún así no existía lo que yo buscaba. Entonces lo fotocopie.
Foster Wallace es un representante del realismo histérico. Su pluma es vertiginosa y apasionante. Él convierte cada cuento en un viaje a lo absurdo, a historias absurdas de la vida en los 80s, en Estados Unidos. Tiene la gracia de plasmar grosera y a la vez elaboradamente lo local, en personajes completamente ficticios y en otros, proyectando nombres de figuras públicas, convirtiéndolos en personajes reales.
El tercer cuento es el que da nombre al libro, en el que Wallace despliega toda su visión de la sociedad norteamericana. Un joven republicano, proveniente de una acomodada familia, se involucra con un grupo punky hasta ser uno de ellos, en el interior, ya que su aspecto continúa siendo el de un joven abogado. El autor refleja magistralmente el cúmulo de perversiones e incongruencias en la vida de Sick Puppy, su nombre de tribu, así como sus comentarios hacia los negros y su especial visión del sexo derivada de una experiencia traumática en su infancia.
Así “La niña del pelo raro”, tiene un final abierto. Hacerlo de otra manera sería perder la paranoia de su trama, llena de imaginarios y conspiraciones como se deja ver en otros de sus cuentos.
Y si hablamos de conspiración bien vale mencionar la historia de John Bill ¡Qué cuento más surrealista! Una historia de pueblo convertida en una thriller, en donde hay que tener la imaginación de Wallace para tener cáncer, levitación, envidias, licores envenenados y amor, entre otros, en un solo relato.
O, este aspecto conspirativo, ya evidentemente reflejado en los cuentos dedicados al mundo de la televisión, que son dos, o sea hartos, para detallar histriónicamente cómo la sociedad norteamericana vive y muere por los personajes, claramente sobreexpuestos. El autor los toma y los estruja, los ridiculiza y los suelta. Un espejo de la TV en “Animalitos inexpresivos” ¿evidente no? y en “Mi aparición”.
Este autor norteamericano aborda las temáticas propias de una década en donde se oculta lo feo y se exacerba lo rebuscado. El típico american way of life. El estilo de vida americano tan codiciado por muchos pero claramente viciado y ciego. Es así como Wallace sacude la literatura escribiendo con este estilo de realismo histérico. Una radiografía descarnada de temas como el sida, presente en el cuento “Lyndon” y el individualismo y perfeccionamiento extremo que vive la juventud en “Aquí y allí”.
Reconociendo todas las virtudes de un escritor que miraba más allá, que escribe de temas simples, tan simples que se tornan complejos, siento que su privilegiada mente, a veces, sobrepasa el mensaje a entregar. Porque con tanta perfección al momento de escribir, me desconcentró. Quizá esa es la idea. Hay que estar muy enfocado.
Es un excelente comienzo partir con este libro y continuar con “La broma infinita” o “Algo supuestamente divertido” ya que por su mayor extensión y sugerentes títulos ahondaremos más en esta absurda, conspirativa y localista mirada de Foster Wallace.
Me costó encontrare Wallace y ahora no te suelto.
